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Anotaciones sobre Alberto Caeiro

Autores:
Sebastian Castro T
Fernando Castro T

Los textos que aparecen a continuación son una serie de cartas dejadas en la buhardilla de una casa en la que ahora me encuentro habitando, es un lugar un poco extraño. Los anteriores habitantes olvidaron algunas cajas llenas de libros y en especial llama la atención los libros del poeta portugués Fernando Pessoa, estos se encuentran llenos de anotaciones y separadores en algunos de los poemas, también al lado de estos libros se encuentra una serie de cartas que parece ser la correspondencia entre Elias Roldan y Jesús María Roldan, ambos al parecer familiares que leyeron a Pessoa y ante lo contundente de su poesía se escribieron al rededor de la poesía de los diferentes heterónimos de Pessoa, las cartas que transcribo en este texto son las que tienen que ver con el Heterónimo de Pessoa Alberto Caeiro, el cual Pessoa denomina su propio maestro.

De los personajes que escriben las cartas no pude saberse mucho, las cartas no se encuentran fechadas, pero asumo que están situadas a principios del siglo XXI, mi papel en este escrito no es mas que el de transcribir las cartas la interpretación y los juicios que se puedan elaborar a partir de estos se los dejo al amable lector.

Nota: El orden de las cartas ha sido a mi gusto ya que al no estar fechadas no puedo darles un orden especifico.

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Apreciado Jesús María Roldan,

La filosofía tiene como herramienta principal el lenguaje, este es utilizado como herramienta principal para dar forma a las preguntas que intenta responder; la pregunta por el porque de las cosas es una de las preguntas principales, también la pregunta que constantemente resuena en nuestras cabezas: nos preguntamos ¿quien / que somos?

Las respuestas que la tradición o mejor el conjunto total que la filosofía han formulado son multitud casi interminable para conocer, sistematizar o aprender. Con el paso del tiempo el conocimiento tomo diferentes formas y al aparecer la ciencia, nuevas respuestas a las preguntas antes mencionadas aparecen a formar parte de la cultura o el conocimiento colectivo, es decir tenemos opciones para adherirnos a una forma de responder las preguntas, o podemos intentar responder las preguntas por nuestro propios medios, algunos filósofos colombianos, como Tomas Carrasquilla y Fernando Gonzalez proponen que para responder las preguntas sobre nosotros mismos y el mundo debemos utilizar el método vivencial, es decir la única forma de responder las preguntas filosóficas es por medio de la misma vida, solo así siendo conscientes de eso, sabremos quienes somos, que somos y que es el mundo.

Podemos acoger las respuestas que nos da la ciencia, o los sistemas filosóficos y/o teológicos existentes, nuestra vista hacia el mundo puede estar velada por dichas opciones que en su mayoría pretenden hacernos creer que las cosas, la tierra, nosotros mismos, escondemos un sentido oculto que debe ser hallado para dar sentido a nuestra existencia, muchas de esas respuestas en especial las religiosas y metafísicas ofrecen un escape a lo inevitable, nos ofrecen un mundo después de la muerte que es tan incierto como pensar en el mañana.

Todo esto que digo anteriormente sin ser muy riguroso en las explicaciones de un sistema o ciencia especifica, pretende dar un vistazo general a las ideas del mundo que Alberto Caeiro rechaza, o en su defecto desconoce para formarse una idea propia de la vida. En sentido filosófico, Caeiro redefine conceptos como el tiempo y el espacio, rechaza la idea de infinito, hace más grave la idea de limite, el saber, el pensar, el ser, son ideas completamente diferentes a lo que estamos acostumbrados, mas adelante intentaré hacer más clara la idea anterior, por ahora diré, que es tan diferente la forma filosófica Caeirana, que es la poesía, el lenguaje que utiliza para expresar dichas ideas.

Con afecto,

Elias Roldan

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Amigo Elias Roldan,

Caeiro (Como abusivamente le llamo, pues lo hago casi con cariño y esta es una idea que le repugna al susodicho), no es filósofo ni es el tipo de poeta al que se suele estar acostumbrado. Me atrevo a decir que hay una poesía antes y después de él, y ésta ofrece una mirada sincera del mundo, sin ideas sobrepuestas ni mucho menos una belleza implantada, una poesía que dice lo que ve y solo habla de lo que siente, una poesía que no miente y por estar tan encaminada a la verdad puede cruzarse con la filosofía. Caeiro no es filósofo y por eso ofrece tanto a la misma, no en el sentido de que sea un pensador y haya propuesto y calculado… Mas bien en el sentido de desenmascarar la filosofía y los muchos errores que le acarrean o simplemente por ser algo totalmente diferente y dar paso a la divergencia. Caeiro es un poeta sin metafísica, y si la tiene, la usa para sacar a luz con aparente indiferencia los errores a los que conlleva.

Estudiar a Caeiro es arriesgarse. “Aprender a desaprender” pues se ingresa en un área que contradice los paradigmas mentales que se infunden culturalmente. Estudiar a Caeiro es aprender a ver, y olvidar aquellas cosas que nos separan del mundo, para en ese camino dejar el miedo atrás (el miedo al mundo, a su superficie; a lo que se ve). Tal vez sea una falacia lo que diré, Pero, no se puede leer a Caeiro teniendo miedo a la verdad.

La poesía de Caeiro (y con descaro me atrevo a afirmar algo sobre ella), es sencilla. Y es este un concepto que se deja entrever en sus versos, pues la sencillez aquí no supone algo “obvio” o fácil. Por el contrario, lo sencillo se ha vuelto lo más complicado y Caeiro nos muestra que siempre lo queremos ocultar y lo ponemos tras cosas que no están, inventamos barreras. Caeiro nos demuestra lo artificioso que hemos vuelto la sencillez y la vuelve a su existencia simple. Los poemas Caeiro son sencillos y por eso existen casi como cosas (sino fuera por su calidad de lenguaje), mostrando en su superficie aquellas cosas que nos impiden ver. Caeiro sacrifica su simple existencia del Ver, para develar lo que nos rodea y dejarnos desnudos al mundo.

Para dar un vistazo a la superficie de lo que es Caeiro (¿Y por qué habría algo más?), él mismo se define en el siguiente Verso:

“Yo ni siquiera soy poeta, veo”

Pdta: ¿No te parecen acaso los textos más controversiales de Caeiro aquellos que se recopilan bajo el nombre de “El pastor amoroso”? Ciertamente parecen contradecir algunos de sus poemas pero me parecen bastante importantes, porque demuestran lo humano de este hombre y lleva al máximo la idea de que el nunca será el mismo que fue el día anterior. Puede llegar a cambiar lo suficiente como para amar a una mujer y sentir las repercusiones que esto tiene en sus caminos y en sus panoramas.

Con Cariño,

Jesús María Roldan.

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Apreciado Jesús María Roldan,

En tu carta anterior hablas de que en Caeiro no hay filosofía y mi pretensión al hablar sobre la filosofía de Caeiro no era enmarcarlo en un modelo o vertiente filosófica especifica sino tratar de elucidar en él un pensamiento particular que esta fuera de todo lo que conocemos como filosofía, aun así me atrevo a llamar a lo que hace Caeiro Filosofía.

Caeiro, como todos los pensadores o filósofos se hacen preguntas del tipo ¿quien soy? A lo que en tu carta anterior respondes con una cita de uno de los poemas del guardador de rebaños donde Caeiro dice: “Yo ni siquiera soy poeta, veo” afirmaciones como esas pueden encontrarse a lo largo de toda la poesía de Caeiro, voy a tratar de poner algunos ejemplos del Guardador de Rebaños:

Del Poema II

“Yo no tengo filosofía: tengo sentidos…”

Afirmación que niega toda filosofía ya que para Caeiro la filosofía es una forma de nublar la vista, las ideas de las cosas como dirá en el poema V son formaciones artificiales que hace el hombre para intentar encontrar el sentido oculto a la tierra, pero esta no tiene sentido oculto dirá, su pensamiento, sus ideas, y yo se que soy abusivo al ponerle estos conceptos a las palabras de Caeiro, pero lo hago con el fin de decir que para entender la filosofía de Caeiro primero hay que desaprender todo lo que se puede saber de la ciencia y la filosofía, olvidar todo lo que sabemos que son las cosas para ver.

Del poema XXIV

“Lo esencial es saber ver,

saber ver sin estar pensando,

saber ver cuando se ve,

y no pensar cuando se ve

ni ver cuando se piensa.

Pero esto (¡tristes de nosotros que llevamos el alma vestida!),

esto exige un estudio profundo,

un aprendizaje de desaprender”

El pensamiento de Caeiro, su poesía, lo que dice él de él mismo, sus palabras, sus versos, son tan sencillas aparentemente, por que su mensaje es difícil, quizás la NO - filosofía de Caeiro es la mas difícil de aprender de todas, vivir así exige un esfuerzo mucho mayor ya que la filosofía y la ciencia nos han pedido que busquemos la verdad en la cosas, que el sentido esta oculto o que las explicaciones son mucho mas que decir que la piedra es una piedra. Estamos acostumbrados a la importancia de la medida de las cosas, la geometría, la matemática y después de Leibniz y Newton el Calculo, se convirtieron en elementos fundamentales para explicar el mundo, nos han enseñado todo eso en las escuelas, colegios y universidades, dejarlo es la tarea mas difícil que alguien se puede proponer, diré entonces a modo de trabalenguas, que la propuesta de Caeiro en sus poemas es: Filosofía, No-Filosófica del desaprender.

Con afecto,

Elias Roldan

PDT: Estuve leyendo otro de los heterónimos de Fernando Pessoa y recordé que al leer a Caeiro no se puede perder de vista los demás heterónimos, encontré en Alvaro de Campos algo sobre el pensamiento de Caeiro que espero poderte expresar mejor en una próxima carta.

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Querido Elias Roldán

“Los poetas místicos son filósofos enfermos,

y los filósofos son hombres locos.” Poema XVIII Guardador de Rebaños

Debo preguntarme ahora, bajo mi sensación de que Caeiro no es filósofo y bajo su propia información de que no es poeta, ¿cuales son los criterios para considerarse lo uno o lo otro? Realmente no se puede negar la No- Filosofía de Caeiro, expuesta tan claramente en el poema V del Guardador de rebaños y que es cierto que no deja de ser filosofía, y como dices no una filosofía definible pero filosofía al fin y al cabo. Pero debo confesarte mi amigo que luego de un tiempo nació en mi cierta indigestión hacia ese poema. Esto porque es en mi concepto (que vicio este de crearse conceptos de las cosas), de que es el poema del No-pensamiento y es aquel en el que se exponen más claramente algunas ideas de Caeiro sobre la filosofía, la metafísica y hasta sobre un Dios. Porque sea su intención, o no, expone ideas y esto me empezó a causar cierta indigestión luego de un tiempo, pues este poema no es simplemente un poema sino que puede ser casi un tratado filosófico. Sin embargo en este poema Caeiro se sacrifica para darse a entender y me hace sentir que nunca quiso una obra para su solo recuerdo sino que en algún momento pensó en aquellos que alguna vez le leerían, y para demostrar esto más allá de la credulidad de mis palabras:


XLVIII

DESDE la ventana más alta de mi casa

con un pañuelo blanco digo adiós

a mis versos que parten hacia la humanidad.

Y no estoy alegre ni triste.

Ése es el destino de los versos.

Los escribí y debo enseñárselos a todos

porque no puedo hacer lo contrario,

como la flor no puede ocultar el color,

ni el río ocultar que corre,

ni el árbol ocultar que da frutos.

Una de las cosas que siempre me ha hecho reír de mi mismo al leer a Caeiro es que nunca se encontrará contradicciones, a pesar de que me indigeste un poco el poema V del guardador de rebaños, por ser un cumulo de sensaciones que se exponen para dar a entender algo a alguien y que se sabe que esto lo hace el poeta por un posible amor hacia sus posibles lectores; Esa era la sensación que latía en el poeta en ese momento y nunca se negará con otra, porque todas las sensaciones son diferentes (como todas las cosas para poder que existan), y en Caeiro todas son igual de puras, todos sus pensamientos son sensaciones, todas sus sensaciones son pensamientos. Caeiro es un Niño que nace cada día y la mentira no parece posible en sus palabras. Parece ser que aquel que siente con total sinceridad nunca se podrá contradecir, aunque lo haga.

Ahora, debo discernir mi amigo, de tu idea de que “Caeiro, como todos los pensadores o filósofos se hacen preguntas del tipo ¿quien soy?”, porque Caeiro nunca pregunta, ni nunca responde. Si ha de tener algo, serían sensaciones, que al dar cuenta de que no son de otras cosas se las acuña a si mismo. Todas sus sensaciones son pensamientos, y me atrevo a creer que él no se preguntaría sobre si mismo, pues para él no hay interior ni nada sobre que cuestionarse.

Podemos encontrar una de estas sensaciones en el poema XXX del Guardador de Rebaños:

“No sé qué es la Naturaleza: la canto.

Vivo en la cima de un otero

en una casa encalada y solitaria,

y ésa es mi definición.”

Pdta: También he leído un poco de los textos de aquellos otros heterónimos y me interesa en particular, no aquellas cosas que dicen sobre el poeta sino la esencia del poeta que se puede encontrar en ellos, y como evolucionan sus palabras.

Espero con ansias su respuesta.

Saludos,

Jesús María Roldan

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Apreciado Jesús María Roldan,

El pensamiento occidental es el deseo del Hombre de llenar el vacío, la nada que somos, la filosofía tradicional ha intentado siempre explicar el vacío, llenarlo de algo, o entender la existencia de la nada, al vacío suele asociarsele la idea de infinito, se dice que el espacio, o mejor el universo es infinito, pero para Caeiro, el universo es tan grande como alcance su vista, del tamaño de lo que pueda sentir, esto es una definición de espacio.

Dice en el poema VII:

“Desde mi aldea veo cuanto desde la tierra se puede ver del universo…

Por eso mi aldea es tan grande como cualquier otra tierra.

porque yo soy del tamaño de lo que veo

y no del tamaño /de mi altura/…”

Lo que digo querido amigo, es en parte a respuesta de tu carta anterior, tengo claro que Caeiro como tal no hace filosofía el por si mismo intenta alejarse da la idea de pensamiento y de conceptos, lo logra y crea una maravillosa obra que en este momento nos tiene ocupados por lo problemático que resulta para nosotros enfrentarnos a este tipo de ideas, y lo que he dicho anteriormente sobre una Filosofía de Caeiro, es con la misma idea de él, cuando dice en un poema que en ocasiones tiene que hablar con las palabras de los poetas para lograr ser entendido. Aún así creo que para desaprender aquello que Caeiro dice nos nubla la mirada debemos hacernos conscientes de cuales cosas son y como han sido dichas y como nos han sido enseñadas para que luego no vuelvan de nuevo como fantasmas a intentar hablarnos del sentido intimo de las cosas.

Ahora, puede que en sus poemas Caeiro no se haga la ya mencionada pregunta ¿quien soy? Pero la responde de diferentes maneras, pongo varios ejemplos que son los que he utilizando para afirmar lo que dije en las cartas anteriores:

Poema IX:

“SOY un guardador de rebaños.

El rebaño es mis pensamientos

y mis pensamientos son todos sensaciones.”

Poema XXX:

“Si queréis que tenga un misticismo, está bien, lo tengo.

Soy místico, pero sólo con el cuerpo.

Mi alma es sencilla y no piensa.”

Poema XLVI:

“Aun así soy alguien.

Soy el Descubridor de la Naturaleza.

Soy el Argonauta de Jas sensaciones verdaderas.

Traigo al Universo un nuevo Universo

porque traigo al Universo el Universo mismo.”

Poema 14 (Poemas Inconjuntos):

“El viento sopla sin saber,

la planta vive sin saber,

yo también vivo sin saber, pero sé que vivo.

¿Pero sabré que vivo, o sólo sabré que lo sé?

Nazco, vivo, muero por un destino en el que no mando,

siento, pienso, me muevo por una fuerza exterior a mí.

Entonces ¿quién soy yo?

¿Soy, cuerpo y alma, el exterior de un interior cualquiera?

¿O mi alma es la conciencia que la fuerza universal

tiene de mi cuerpo por dentro, diferente de los demás cuerpos

En medio de todo, ¿dónde estoy yo?

Muerto mi cuerpo,

deshecho mi cerebro,”

Creo que lo anterior ejemplifica bien en cuanto lo que decía en las cartas anteriores sobre las preocupaciones filosóficas de Caeiro, el final del poema catorce de los in-conjuntos es para mi casi que un manifiesto sobre su filosofía, podría decir, ¿quien soy? El que siente la tierra y consciente de ello, el mundo es tan grande como lo que alcanza la mirada y mi tiempo es tan largo como el instante que dure mi cuerpo, mas allá de eso no hay nada.

Un abrazo fraterno,

Elias Roldan

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Distinguido Elias Roldan

Te escribo después de tanto tiempo, con la conciencia destruida y el alma en desaparición (esa enfermedad del cuerpo, de los sentidos, que he ido perdiendo al recorrer estos textos. Pero que pareciera hacer falta). Esta vez no me encuentro en estado de hablar de aspectos específicos de Caeiro, porque me invade y me llena el tedio. Me había preguntado que repercusiones podría llevar el aprender a ver y el desnudar el mundo de todas aquellas cosas que lo vuelven complicado, para encontrar el misterio de la sencillez y el fondo de las cosas, el fondo sin fondo de las cosas. He renunciado a la facultad de medicina y me he encerrado en mi habitación todo el día, todos los días, mirando al techo y viendo desde hace no se cuanto tiempo ya.

Quisiera poder salir a la calle a ver los arboles y las flores, pero bien sabes que en el lugar donde habito tales cosas no existen, la sencillez ha ido apareciendo (¿acaso alguna vez se ha ido?), y me disgusta ahora que una casa sea más que una casa, pues su existencia depende de la voluntad del hombre que la habita.

He encarnado el ser que habitaba los poemas Caeiro. Los poemas de Caeiro son Caeiro, pronto perdí la noción de una diferencia entre el autor y su obra, y me di cuenta que ambos son tan volubles y cambiantes como el clima, como todas las cosas que existen.

Me he arriesgado a tener sensaciones y cuan triste se me ha esbozado la ciudad, y cuan odiosas las personas que me rodean, que odian y que aman, cosa que ya no puedo hacer.

Todas las relaciones que mantenía han sido cortadas, todos los planes de conjunta felicidad con alguna persona se esfumaron mientras me pasmaba mirando las nubes.

¿Cuan poeta es Caeiro? ¿Cuan filosofo?
Un filosofo que responde sin preguntas, pues no concibe misterios; Un poeta sin artificios ni decoro que no recurre a la imaginación, ni a los recuerdos, ni a los anhelos sino a los sentidos… ¿a la verdad?

Recuerdo que una de las ultimas cosas que me pregunté, cuando todavía podía preguntarme; fue si se podía realmente vivir así… Y se puede, pues la vida siendo una cosa real, no se afecta por un cambio de actitud ni mucho menos por empezar a pasar por la vida, pero ha sido difícil ignorar las interferencias de aquellos que me rodeaba;. Atreviéndome a hacer una metáfora, es como tratar de escuchar el río mientras al lado trabaja una maquinaria que levanta un edificio que luego estorbará a mi mirada.

¿Has leído “Tabaquería” de Fernando Pessoa? Deberías…
Ese texto encarna mi situación al llevar la No-Filosofía Caeirana a una realidad de ciudad, de hombre de este siglo. Ese texto muestra la agonía que sería de Caeiro si saliera a Ver y no encontrara a donde caminar ni lugar donde estar; ni donde quedarse ni a donde ir. ¿Cuanto tedio, cuanta agonía? Dicen aquellas letras el lamento alegre de un hombre que es consciente de su conciencia, y víctima de su abdicación…

¿Cuan poeta es Caeiro? ¿Cuan filósofo?

Quizás los poemas de verdad deben ser parcas del lector (como quizás expresaría Reis). Porque nos pasmamos ante todo cuanto existe.

Saludos

Jesus María Roldan

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Estimado Jesus Maria Roldan,

He leído tu carta con algo de asombro y quisiera darte algún consejo pero me abruma la idea de intentar de ser guía en la vida de alguien cuando no puedo ni siquiera puedo ser guía de mi propia vida, como sabes no soy un hombre de acción, tampoco estoy seguro de ser un hombre según las definiciones comunes de dicha idea, solo puedo decir que tengo una cosa clara y es que uno debe hacer lo que quiera hacer y evitar a toda costa las imposiciones que trae el mundo en que vivimos.

Al leer que te has topada con Alvaro de Campos y su Poema Tabaquería recordé que hace días quería escribirte al respecto, pero, al estar consumidos mis pensamientos respecto a lo que he nombrado la No-Filosofía de Caeiro había dejado pasar dicha idea, el poema que nombras es inevitablemente un poema a modo de Caeiro. Puedo decir en este momento que cada uno de los Heterónimos de Pessoa o mejor la poesía de cada uno de ellos es la forma como ellos han interpretado, entendido o sentido los poemas de su maestro Caeiro, vivir como propone Caeiro es imposible, sentir, decir de las cosas que son cosas y no más que eso exige más que renuncia, des-aprender pero no en forma de olvido como quien pierde la memoria es quizás recuperando el sentir del niño que toma en sus manos el agua del río y no ve en ella más que agua que refresca su cara.

Ahora, Tabaquería habla de esa dificultad de ser solo sentir, abrumado por el pensamiento interpretativo que nos acosa a diario y no nos deja ver el mundo sin sentidos ocultos, se preocupa Campos de no poder distinguir de la realidad del sueño, o mejor, de no lograr separar la realidad de sus ensoñaciones, ¿que hay afuera? ¿que hay adentro? Se pregunta abrumado y triste sin lograr abdicar completamente de todo aquello que nos han enseñado, aún así, la voz que habla en el poema ha logrado irse al campo y ha intentado tener una vida sencilla alejada de la vida del mundo moderno. Pero como el viento que hace golpear las ventanas que se dejan abiertas, vuelve a él un sentimiento, quizá de Saudade, o quizá de simple remordimiento por haber dejado la vida que figuraba futuro.

¡Come Chocolatinas niña!.. Como un grito aparece este verso en el poema para indicar que en la vida no hay mas sentido que el de comer chocolatinas, pero a pesar de entender eso el poeta no logra apartarse de las capas aparentes, del empaque de la chocolatinas que solo los niños logran apartar sin problema para comer cada chocolatina.

Tabaquería es un bello poema que muestra la lucha interior del poeta, del hombre, que ha empezado el proceso de des-aprender el proceso más difícil de vivir una vida sencilla sabiéndonos nada, conscientes que somos seres hechos de tiempo y que nuestro espacio en el mundo es limitado, tanto como lo que nuestra mirada nos permite.

Amigo José María, el pensamiento occidental, las religiones, la política, en general las ciencias del hombre nos han engañado, nos han dado un sentido del tiempo que pesa, cargamos con el pasado con lo bueno y lo malo, tenemos la incertidumbre del futuro, que nos impide incorporarnos en el presente, de ahí que surgen tantos interrogantes sobre nosotros, la tierra y el universo tenemos la pesada carga de creer que el sentido de la vida esta oculto y debemos encontrarlo a toda costa, la voz de Tabaquería quiere librarse de eso, y el darse cuenta le ha tomado toda la vida. Solo sintiendo que llega la hora morir logra ver el mundo, el universo todo que hay en la conciencia del limite, en el universo que es solo que nuestros ojos pueden ver.

Amigo, no es fácil vivir de la forma que proponen los Heterónimos de Pessoa, cada palabra que usan no significan lo que habitualmente, ellos redefinen cada palabra y ahí lo difícil que es leer, entender sin interpretar, conocer sin entender, sentir sin pensar, vivir en el presente.

Amigo, el tedio del que hablas no debe ser angustioso, no debe generar desesperación, el tedio como enfermedad es un error de los tiempos en los que vivimos por que el significado de la vida esta cifrado en la acción, pero cuando se cifra la vida en la nada en el vacío al manera de Caeiro, el tedio no es mas que la vida misma, la vida del sentir.

Un abrazo,

Elias Roldan.

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Nota Final:

Las cartas entre estos dos amigos continúan, pero hasta la anterior discuten sobre Alberto Caeiro que es el tema que nos interesaba hasta el momento, me parece pertinente anotar que en cada una de las cartas se siente como en cada uno de los remitentes las palabras de Caeiro retumban cada vez más fuerte haciendo temblar las palabras que decían, la fuerza de la poesía de Pessoa, en especial del heterónimo Alberto Caeiro se arraiga profundamente en los lectores como los que aparecen en las cartas anteriores.

Y al final, como los mismos poemas, pero con menor gracia, pasa todo lo que se diga sobre ellos… Pasan las cartas de estos hombres y Siempre bastará decir de los poemas que dicen lo que dicen y que pasan como el viento.

“¡Pasa, ave, pasa, y enséñame a pasar!”

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  • por kleper