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¿Cómo es posible la libertad en Kant?

Aunque el título de este texto sugiere una pregunta bastante clara sobre la posibilidad de la libertad en Kant, es necesario explicar el enfoque con el cual abordaré el tema, y la forma como responderé a esta pregunta. La idea de libertad es algo que atañe al ser humano desde el principio de los tiempos y siempre ha formado parte de toda tradición religiosa, cultural y filosófica, preguntarnos si somos libres forma parte de la vida diaria y de nuestra condición como seres humanos. En la actualidad esta pregunta se responde y se enfrenta desde diferentes campos de acción.

En la formulación del imperativo categórico, como ley para la moralidad, no se encuentra explícito el concepto de libertad, y parece a simple vista que una ley que regule el obrar de los hombres coacciona de alguna manera el sentido de libertad; pero si entendemos el imperativo categórico como la búsqueda de una voluntad buena, el respeto por las personas y su valoración como medios y fines, se vislumbra el concepto de libertad en el concepto de Auto-determinación, no como un hacer sin control, sino como un obrar bueno que promueva la dignidad de las personas como fundamento de lo moral; es por esto que en este trabajo pretendo rastrear desde la segunda formulación del imperativo categórico en el segundo capítulo de la Fundamentación de la metafísica de las costumbres, cómo es posible la libertad en términos de la Autonomía y la Auto-Determinación.

Así pues la linea de trabajo que seguiré será la siguiente:

Primero, definiré autonomía y Auto-Determinación en términos de la segunda formulación del imperativo categórico. Segundo, hablaré de la idea de Libertad en términos de los conceptos anteriores, con el fin de argumentar el concepto de libertad encontrado en el segundo capítulo de la Fundamentación de la Metafísica de las costumbres.

Para poder hablar de autonomía es necesario hablar de la manera como las personas toman las decisiones, cuál es el carácter de sus actos, el motor que los mueve a tomar x o y decisión; para Kant los seres humanos están regidos por imperativos hipotéticos que obedecen por una parte, a sus propias inclinaciones, por otra parte, a leyes impuestas por el estado, comunidad o relaciones culturales a las que esté sometido el ser humano; la toma de decisiones seguido por este tipo de leyes, está regida por el concepto de Voluntad Heterónoma, que es la voluntad que no está determinada por la razón del sujeto sino por algo ajeno a éste o en concordancia con sus inclinaciones y conveniencias.

Para poder hablar de autonomía es necesario hablar de una Voluntad que en su obrar esta presente el elegir por él mismo las cosas que quiere realizar, el obrar entonces está mediado por el querer, el respeto, y el rescatar el sentido de deber. Así tiene sentido hablar de auto-determinación como la capacidad que tenemos nosotros mismos de determinar nuestras acciones en relación con lo que queremos hacer, pero esto de lo que vengo hablando no es más que el significado común que tenemos de autonomía y auto-determinación, para que estas ideas tengan valor moral y se relacionen con el planteamiento de imperativo categórico, el querer debe estar mediado por la razón pura práctica, y las máximas que nos muevan a obrar deben estar fundadas de manera a priori; es decir, la autonomía en Kant debe estar ligada a la ley (no es hacer como nos de la gana), pero esta ley no dice de hechos prácticos o da ejemplos para obrar, sino que tiene sus fundamentos en principios apodícticos prácticos, esta ley representa una acción por sí misma, sin referencia a ningún otro fin.

“Obra sólo de acuerdo con la máxima por la cual puedas al mismo tiempo querer que se convierta en ley universal”

“La voluntad es autónoma: el deber de cumplir el imperativo categórico se nos impone desde la propia razón, no desde fuera (naturaleza, dioses, inclinaciones, etc.).

Nuestra voluntad está determinada por su propia ley: una norma universal y necesaria para obrar. Y la existencia de esta ley es la que nos permite deducir la libertad de la voluntad. La libertad es necesaria si damos por hecho que la moralidad existe, es decir, es la condición sin la cual la moralidad no sería posible. Pues ¿Qué obligación tendría sentido si no hubiera un sujeto que libremente eligiera o no cumplir dicha obligación?” 1

En este punto ya se empieza a notar la forma en que el imperativo categórico está ligado con la Libertad y como ésta no se ve lesionada por la formulación de una ley para el obrar humano; sino que como veremos mas adelante, esta ley moral resalta valores de los seres humanos, que hacen que este planteamiento de autonomía regido por una ley propia de la razón de cada ser humano valga más halla de cualquier ley hipotética regida por la causalidad.

Este realce del ser humano lo vemos en la segunda formulación del imperativo categórico así: “Obra de tal modo que trates la humanidad, tanto en tu persona como en la persona de cualquier otro, siempre como un fin al mismo tiempo y nunca solamente como medio”. En esta formulación Kant nos habla de valorar a las personas más halla de la utilidad que presentan a la consecución de nuestros fines, habla de valorar a las personas no como objetos sino como fines en ellos mismos y me atrevería a decir que fines para nosotros mismos; es esto entonces, una propuesta para dejar la indiferencia, para ver más halla de los medios que pueden significar para nosotros las personas y rescatarles como seres humanos con sus propias necesidades, virtudes, errores y problemas.

Se trata entonces de ver cómo la autonomía, en este caso la libertad de elección razonada, medida por el imperativo categórico, realzaría el respeto por la dignidad humana al entendernos como personas, con limitaciones, con problemas, que contemplan la necesidad de rescatar el obrar bien, por querer y no por obligación. “Si lo cumplimos (El imperativo Categórico), según la concepción de Kant, habremos mostrado respeto hacia las personas y en especial a la dignidad humana.”2

“La autonomía de la Voluntad es el único principio de las leyes morales y de los deberes conformes a ellas; toda heteronomía del albedrío, en cambio, no sólo no funda obligación alguna, sino que más bien es contraria al principio de la misma y de la moralidad de la voluntad. … así, pues, la ley moral no expresa nada más que la autonomía de la razón practica, es decir, la libertad y ésta es incluso la condición formal de todas las máximas, bajo cuya condición solamente pueden estas coincidir con la ley practica suprema.”3

Así pues respondo cómo es posible la libertad en Kant, entendida desde las formulaciones del imperativo Categórico presentes en el segundo capítulo de la Fundamentación de la Metafísica de las Costumbres, donde Kant expone el fundamento para la autonomía, y la auto-determinación, regida esta última por una ley que no coacciona, ya que forma parte de nuestra razón, es una ley que no elegimos por el azar de la vida, sino por nuestra conciencia de deber moral, de actuar bien, de respetar a las personas; en este sentido el imperativo Categórico es un mandato de la Libertad, un mandato que nosotros mismo nos creamos obedeciendo a nuestra propia razón con el fin de auto-determinarnos. Obedecer factores externos en la medida en que nuestras máximas sean ejemplares, se universalicen; permitiendo así, la compatibilidad entre las demás personas, sin pasar por encima de ellas; es un mandato de autonomía, de una voluntad buena que actúa por el querer, querer el deber y el respeto a la ley moral que forma parte de nuestra razón práctica y rige nuestras acciones porque nosotros así lo queremos, de esta manera la libertad es posible en Kant, no como un hacer siempre lo que queramos, sino libertad real que rescata nuestro compromiso con la vida en comunidad.

Si bien Kant, con el imperativo Categórico rescata la autonomía del ser humano relacionada con el respeto a la ley, y el uso de la razón para tomar las decisiones, es claro para él que nuestra condición como seres humanos permite que nos dejemos arrastrar por nuestras inclinaciones y deseos naturales poniendo en juego la razón con el sentimiento y haciendo que el obrar sea contingente a nuestra propia concepción del deber; esto no quiere decir que pensar el imperativo Categórico sea un imposible, pero tampoco puede lograrse cabalmente, este es un ideal, aunque pueden encontrarse problemas como los que señala Onora O'Neill: “Lugar de las inclinaciones. En la literatura secundaria se ha presentado un grupo de críticas serias de la psicología moral de Kant. En particular se dice que Kant exige que actuemos «motivados por el deber» y no por inclinación, lo que le lleva a afirmar que la acción que gozamos no puede ser moralmente valiosa. Esta severa interpretación, quizás sugerida por vez primera por Schiller, supone numerosas cuestiones difíciles. Por obrar «motivado por el deber», Kant quiere decir sólo que obremos de acuerdo con la máxima del deber y que experimentemos la sensación de «respeto por la ley». Este respeto es una respuesta y no la fuente del valor moral. Es compatible con que la acción concuerde con nuestras inclinaciones naturales y sea objeto de disfrute. De acuerdo con una interpretación, el conflicto aparente entre deber e inclinación sólo es de orden epistemológico; no podemos saber con seguridad que obramos sólo por deber si falta la inclinación. Según otras interpretaciones, la cuestión es más profunda, y conduce a la más grave acusación de que Kant no puede explicar la mala acción.” 4 Al no poder Kant explicar la mala acción puede generar un problema con la libertad y nuestras inclinaciones, y la concepción de la libertad puede llevarnos a cometer actos terribles en contra de nosotros mismos y de las demás personas, podríamos incurrir en usar la autonomía de la voluntad de forma negativa; aunque esto según Kant, no pasaría si siguiéramos la ley moral como directora del obrar, ya que Kant nos dice que el hombre es bueno por naturaleza y tiene esa sensación constante dentro de sí, de esta forma las acciones negativas no tendrían cabida en las obras de los seres autónomos que se guían por su propia razón en el sentido de la Ley moral Kantiana.

Kant, Emmanuel, Lecciones de Ética. Barcelona : Critica, 1988

Stepanenko Gutierrez, Pedro. Categorías y auto conciencia en Kant: Antecedentes y objetivos de la deducción trascendental de las categorías, México, D.F. : Universidad Nacional Autónoma de México, 2000

Kant, Fundamentación de la Metafísica de las Costumbres, México: Editorial Porrua. 2004

Kant, Critica de la Razón Practica, México: Editorial Porrua. 2004

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  • Última modificación: 2007/05/04 00:00
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