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<texit info> author=Fernando Castro T. title= EL AMOR. </texit>

EL Amor

                                                                                                                               Para Sophia.
                                                                                                                              "Quien encendió la luz..."

¿Se puede hablar de amor en filosofía? Esta pregunta es parte de las motivaciones para escribir este trabajo, antes de empezar a leer a Kierkegaard creía que no era posible hablar del Amor en filosofía, aunque ya había leído antes filósofos como Platón y Aristóteles que tratan el amor de una u otra manera, en Kierkegaard se encuentra un tratado profundo sobre el amor, tanto el amor propio como el Amor hacia las otras personas. ¿Pero que entendemos por Amor? Según la wikipedia, “El amor es considerado como un conjunto de comportamientos y actitudes, incondicionales y desinteresadas, que se manifiestan entre seres capaces de desarrollar inteligencia emocional o emocionalidad. El amor no sólo está circunscrito al género humano, sino también a todos aquellos seres que puedan desarrollar nexos emocionales con otros, por ejemplo, delfines, perros, caballos, etc.” 1), ¿pero creemos nosotros realmente en el Amor desinteresado? ¿Es esta la actitud normal de las personas frente a las relaciones amorosas y “amistosas” (de Amigos)? Me parece que las condiciones de nuestro tiempo dificultan tener este tipo de actitudes frente al Amor.

La motivación para escribir este texto surge de las muchas confrontaciones que durante este semestre he tenido conmigo mismo al leer “Lo Uno o Lo Otro” de Soren Kierkegaard, en especial las dos últimas cartas que escribe a un Esteta, donde encontramos una expresión de la época y sus formas de asumir el relacionarse con el otro y consigo mismo, formas que desde mi punto de vista no han cambiado mucho en comparación con la forma como entendemos el problema de la existencia, la relación con sí mismo y la aceptación del otro; es por ello, que trataré inicialmente, cómo se considera el amor en una existencia estética, explicando a su ves lo que se entiende por existencia estética, luego trataré las consideraciones éticas sobre el amor y el matrimonio.

Debe entenderse que, las consideraciones que hace Kierkegaard sobre los tipos de existencia están marcados por una tradición cristiana, que cada uno de estos textos está orientado a cómo ser mejores cristianos y acercarnos al Dios católico. Mi intención en parte (Que espero desarrollar a modo de conclusiones) es mostrar que las consideraciones éticas de Kierkegaard sobre el Amor no necesariamente tienen que existir en relación con una religión especifica y ,que de alguna forma, se puede contextualizar o más bien modernizar un poco su visión conservadora, propia de la época.

Para Kierkegaard la pregunta no es por una ontología, o qué es aquello o lo otro, no se pregunta específicamente qué es, por ejemplo, la estética que prácticamente define como un movimiento excéntrico en la inmediatez, asimismo, define la ética como un devenir centrado en la conciencia del individuo que sólo vive por un instante y por ello no es necesario centrarse en la reflexión sobre lo universal y lo infinito, es en cambio urgente centrarnos en la acción, en la existencia y es por ello que estas concepciones del Amor en sentido ético se realizan en la acción del individuo, en su relación con el mundo, con las otras personas, sin quedarse atrancado en especulaciones sobre la natura­leza del espíritu universal. Es necesario accionar un accionar que nos permita vivir este instante y vivirlo bien, este texto a su vez es una pregunta por la buena vida o más bien, los efectos del amor en una vida marcada por el devenir tratando de dejar de lado la exigencia superficial de nuestra época, es claro que Kierkegaard es de una época pasada, pero sus reflexiones se ven actualizadas y útiles para examinar una época que se hunde en la especulación filosófica, donde hemos tergiversado nuestros propios sentimientos y vivimos en un afán que sólo nos deja tiempo para respirar.

Pero, ¿qué se entiende por existir? Es valido preguntarse sobre este concepto y no pretendo entrar en una divagación especulativa lanzando conjeturas sobre la existencia; diré que existir corresponde al devenir del día diario, a las acciones y las decisiones que tomamos cada día, ya sean inmediatas con el fin de resolver un problema básico, o decisiones que afecten a largo plazo nuestra historia.

“ El esteta busca el placer y escapa del dolor. Por ello se apega al instante y corre detrás de lo que le promete más placer. Si en su camino se cruza con algo más prometedor, cambia de dirección y va tras ello. El esteta no se construye a sí mismo, se desarrolla por obra de la necesidad y no de la libertad, transformándose en lo que ya es. No tiene un proyecto a largo plazo. Un modelo de hombre estético es Don Juan, el “picaflor” que disfruta conquistando mujeres pero no contrae matrimonio, que rehuye el compromiso y sólo busca el placer. El Fausto de Gœthe es una versión más intelectual y refinada de hombre estético. Él disfruta el placer de las ideas: las estudia, las goza, pero no toma a ninguna por verdadera, ninguna de ellas se transforma para él en una verdad en pos de la cual deba comprometer su existencia. También él busca el placer y escapa del compromiso. Pero el ejemplo más extremo de esteta es El Judío Errante. Según una leyenda medieval, cuando Jesús iba camino del Calvario cayó frente a la casa de un zapatero de Jerusalén que de mala manera le dijo: «¡Anda!». Jesús respondió: «Tú también andarás hasta que yo vuelva.» Este judío aún vive y, como es un hombre estético, no disfruta de su longevidad. Está harto de todo, lo ha probado todo y ya nada llama su atención. Quiere morir, pero no puede. La vida del esteta lleva a la desesperación. Tarde o temprano se cansa de correr tras un placer que, cuando es alcanzado, se desvanece.” 2)

Me atrevo afirmar que esta concepción de la vida estética no es propia únicamente de la época de Kierkegaard, en nuestro tiempo podemos ver que esta definición aplica a las formas de actuar de algunas personas, de nosotros mismos, vemos que el mundo nos vende lo fácil, lo sencillo, se nos entrega, por diversos medios, la idea de no asumir responsabilidad con nuestras acciones, se nos muestra una vida que debe ser sólo placer. Buscar la alegría en cada día como si este día fuera el último es una premisa que escuchamos a cada persona, solemos decir !Disfrute! no piense en nada más, y no quiero juzgar esto como malo o bueno, sólo me atrevo a decir, que la vida estética es la forma de vida de nuestro tiempo, y lo noto especialmente en la actitud de las personas mas jóvenes, noto esa actitud en mí mismo, vivo el instante, esa es la característica principal de la vida estética, pero el tema aquí es un poco más complicado y es la problemática del amor en la vida estética, la problemática de las relaciones amorosas.

Las relaciones amorosas de nuestro tiempo están marcadas por una concepción de responsabilidad nula, se vive lo inmediato, se enamora de lo superfluo y se teme constantemente al compromiso; el amor está marcado por el erotismo, en palabras de nuestro tiempo por la sexualidad, muchas personas se enamoran únicamente de los cuerpos, se enamoran de lo que más rápido se vence y por ello ese tipo de enamoramiento se representa con lo pasajero; va tan rápido como el viento y nada queda después, queda la persona consigo misma a la expectativa de encontrar un nuevo “amor”, una alegría temporal que llene sus instantes. Pero estas relaciones están llenas de miedo, de un temor implacable que acaba con toda posibilidad de una transfiguración hacia una relación estable, es por ello que en cada una de esas relaciones inmediatas no se sabe realmente qué es lo que se siente y al finalizar cada una de ellas sólo queda la sensación de que nada ha pasado, se recuerdan los buenos momentos con una memoria del instante, pero el hombre con este tipo de memoria no logra construir una historia, ya que es imposible conectar la inmediato; son sólo momentos aislados el uno del otro, de esta manera se imposibilita el devenir que sería propio, como diré más adelante, del amor ético, pero trataré de ahondar más en la caracterización del amor estético.

Se debe insistir en lo siguiente :

El único amor que puede sentirse en el estadio estético es el amor sensual, un amor atiborrado de erotismo y seducción pero que nada tiene que ver con las categorías de reflexión, de conciencia, de compromiso, de deber, ya que está sumido de lleno en la pura experiencia estética y sensorial. Kierkegaard ejemplifica este tipo de amor con la figura mítica de Don Juan, cuya energía surge del puro deseo sexual.3)

Los amantes de nuestro tiempo viven según la categoría estética. “ Esta categoría presenta, para Kierkegaard, la forma de vida del hombre que está bajo el señorío de la “impresión sensible”. El esteta es pues, el hombre que vive a flor de piel, el cazador de sensaciones que se vuelca sin límites en la inmediatez, en el instante huidizo e irrepetible en lo que tiene de interesante o placentero, el hedonista que ordena su existencia al placer y al goce en toda su casi infinita gama de posibilidades, desde el goce de la vida hasta el goce de sí mismo.” 4)

El amor estético esta marcado por la anterior descripción, y más que un amor quiero decir que es un simple querer, ya que el que quiere estéticamente quiere que lo amen, busca compañía en lo inmediato para satisfacer necesidades primarias ya sea sexuales o de simple compañía; es por eso que está limitado al querer en su significado más simple, querer de querer comer, de querer tener algo para sí, un querer que se tiene por cualquier persona, un querer contingente al simple deseo de obtener algo, un querer contingente a las pasiones que hacen que el hombre se emancipe de toda responsabilidad. Así pues, en sentido estético quisiera dejar de utilizar la palabra amor para utilizarla en cosas superiores, superiores a una existencia superflua, y dejar la inmediatez sometida al querer, creo que posiblemente Kierkegaard no esté en desacuerdo conmigo si digo que este querer que propongo, obedece a su categoría del amor erótico en sentido estético, donde se confunde todos los sentidos y se pierde toda perspectiva de una posible existencia superior que le de continuidad a la vida.

La vida del esteta deja en su movimiento solo penas, desolación, tristeza y más miedo 5) que impide una consciencia de lo que pasa, nuestra vida, ya que me personifico ahora con el esteta, está marcada por vivir en la superficie del mar, y nuestro estado de ánimo cambia tal como cambia la superficie, cada instante es un movimiento, así nuestra vida está marcada por el estado de ánimo; tomamos decisiones que responden a la inmediatez debido a ello y luego no queda nada, se erosiona nuestra personalidad a cada instante, pero callamos y nos mostramos seguros de nosotros mismos por que tenemos miedo de ser tocados por una instancia superior del vivir, dejamos que la vida transcurra fácilmente sin intentar tomar las riendas de nuestra propia existencia personal. Es por eso que se fracasa en cada intento de amar y se reducen estos amores al más simple querer dejando en nuestra memoria sólo instantes placenteros, identificados con nuestro estado de ánimo mudable, estamos imposibilitados para el AMOR, porque se encuentra atrapado, no en sí mismo, sino en la superficie de sí mismo.

En el amor estético no se espera nada realmente, por que este tipo de amantes son consumidos por la melancolía, en este estado se da la sensación de ausencia de algo que no se sabe que es, es por ello que siempre se está a la expectativa de algo mejor y se cae en lo inmediato, en picar de flor en flor buscando un ideal romántico que en nuestra época está marcado por la estética, por lo sensible, por lo que vemos en la televisión, la belleza física marca este romanticismo que acude a cupido a cada instante y se dan flechazos de los cuales se pierde todo interés rápidamente, el problema de un amor marcado por la belleza física es que se tiene consciencia de que ésta no es duradera y por eso se tiende al ideal inalcanzable que nos hace caer en la melancolía en un estado donde no se sabe realmente que es lo que pasa, y el esteta se convierte en un calculador que vive el momento, mantiene toda relación en lo bello del instante y, cuando esto no es posible, huye o encuentra la manera de salir de esta situación; porque realmente no se participa de lo que está pasando y esta falta de compromiso causa cierta serenidad ya que la melancolía en ocasiones es un estado deseable, de hecho muchas veces se mira la melancolía como algo bello y deseable pero en el fondo está la inmediatez y lo superfluo, el temor de lo profundo y de la firmeza de una relación estable, y es por eso que el melancólico teme hacerle daño a la amada y le dice todo el tiempo que teme hacerle daño y por eso se abandona en el instante. El melancólico despegado de todo contacto con las problemáticas del mundo y también ajeno a su realidad interior.

Así pues, el amante melancólico no puede amar realmente, sólo puede querer y abandonarse a los movimientos de la superficie del mar tomando por instantes todo lo que se le presenta como placentero y propicia el goce, pero esta vida, nos dice Kierkegaard, no deja más que estragos en la existencia, nos abandona a nosotros mismos ya que siempre se vive en lo exterior, y es por ello que se correo el peligro de caer en la desesperación y padecerla como una patología insalvable, pero el que desespera tiene opciones y es propicio a poder saltar a un estadio, del que hablaré más adelante, que es el estadio Ético.

“ Si nos entregamos a la melancolía es porque ya hemos vivido la experiencia de la seducción, el deseo, las vivencias múltiples del cuerpo y su erotismo; si nos abandonamos a la desesperación es porque el amor exige renunciar ascéticamente al conocimiento rico y plural de los seres, al Eros ontológico. 0 lo uno o lo otro (enter-eller). No hay opción: o la melancolía que nace de la bondad del placer de vivir, o la desesperación que proviene del bien que aportará la armonía feliz. La primera es un lujo que pueden disfrutar algunos privilegiados y les inclina a la benevolencia comprensiva; la segunda es la dolencia cotidiana de la inmensa mayoría que provoca furias exasperadas y puede llevar a la emancipación humana.” 6)

La emancipación obedece al abandono de algo, en este sentido el amante ético, se emancipa de sí, porque se abandona tanto del exterior como del interior, se priva de lo amado obedeciendo a lo inmediato,deja de lado todo aquello que puede permanecer en el tiempo, todo esto obedece a la caracterización del amor estético, es la caracterización del amor de nuestra época, de la forma como nos relacionamos con las otras personas, es la forma de relacionarse del hombre y la mujer, se abandona todo proceso a la belleza, al goce, a la pasión y cuando estos ya no son suficientes simplemente se emancipa y se busca siempre a cada instante un nuevo rumbo.

Ya es hora entonces de saltar a un estadio de existencia donde la frivolidad no nos consuma. Digo esto para pasar a la caracterización del amor en la vida ética.

“Dios creó al hombre y, no encontrándolo lo suficientemente solo, le dio una compañera para hacerle sentir mejor su soledad” .Paul Valéry

Dije antes que era necesario dar un salto, antes de caracterizar el “amor ético” debo explicar un poco de que trata este estado de la existencia y cómo propone Kierkegaard que puede alcanzarse este estado, en primer lugar nos dice ¡Desespera!, “así pues desespera, y tu frivolidad no te llevará ya nunca más a vagar como un espíritu caprichoso, ¡como un fantasma entre las ruinas de un mundo que por otro lado es cosa perdida para ti! Desespera, y tu espíritu ya nunca más deberá gemir de melancólica tristeza, porque el mundo te parecerá entonces bello y gozoso, lo mirarás con otros ojos, y tu espíritu se encontrará liberado en el mundo de la libertad”7)

Así pues se nos dirá que es un mal necesario desesperar, pero no de cualquier forma, es necesario ser consciente de tal desesperación, aceptar y entender que se ha vivido en la inmediatez, se debe elegir la desesperación, ésta es una elección en si misma, abandona la duda 8) y elige (O lo Uno o lo Otro), la desesperación es el camino para llegar al estadio estético. El individuo estético que se elige a sí mismo en la desesperación, deviene, es decir toda su vida cobra un valor histórico en el sentido que se hace consciente de sí mismo y deja la superficialidad de las olas del mar y empieza descender a lo profundo de la existencia.

“El hombre ético vive la diferencia absoluta entre el bien y el mal. Ordena su vida al cumplimiento del deber, respetando la moral (lo universal) y renunciando a ser una excepción. No es, se hace con sus opciones libres, se construye, llega a ser algo nuevo. Tiene proyecto, respeta la palabra empeñada, toma decisiones. Opta («o lo uno o lo otro») y luego reafirma sus opciones en la repetición. Así el esposo, por ejemplo, no sólo elige su mujer en el momento de contraer matrimonio, sino que día a día repite esa opción, la confirma, viviendo en fidelidad a ella.” 9)

De esta manera el amor ético rompe con la inmediatez convirtiéndose en un devenir, en una construcción que parte del yo, elige y está en constante movimiento respecto a la elección, es decir repite en cada movimiento esa elección, el amor ético está marcado por el respeto hacia sí mismo y hacia el otro, aboga por la continuidad y la construcción de una vida de pareja que perdure en el tiempo, en esta relación cabe decir que todo lo bello y sublime del amor estético se ve transfigurado y potenciado por que cobra un valor en el devenir de la existencia: la pasión, el deseo, goce de acompañar la existencia con el ser amado, marca el camino hacia la felicidad. La inmediatez del amor estético en la desesperación se envuelve en un movimiento que lo transfigura, en esta transfiguración se hace consciente y da paso a un tipo de inmediatez esclarecida, que no es más que la toma de conciencia de la existencia del amor y el hecho de sentir, el amante se hace consciente de la realidad del amor y sabe que ama, elige amar y esta elección se renueva en cada movimiento de la existencia.

El amor ético corresponderá entonces al “Primer Amor”, pero este término de “Lo primero” no tiene que ver con su orden de aparición en la vida, no tiene que ver con el primer beso o el primer amor en sentido estético -un amor que fue inmediato y que no perduro por culpa de las condiciones estéticas mencionadas antes- para un esteta el primer amor puede tomarse como la primera amante que tuvo en la vida, la primera persona que quiso en sentido estético, es lo primero referido a la temporalidad y siempre tiende a desaparecer en un pasado que no logrará nunca retorna; pero este no es el primer amor en sentido ético. El primera amor es aquel amor que es a la ves el primero, el segundo y el tercero, es el amor en sí en sentido ético, que esta marcado por la realidad y la expresión de la elección constante.

“ El primer amor es un absoluto estar despierto, una absoluta intuición y esto ha de afirmarse sin ambages para no hacerlo injusticia. Dirigido hacia un único objeto real y preciso, que solo existe para el sobre la inexistencia de todas las demás cosas. Este objeto solitario no se pierde en la niebla, sino que es un ser vivo y concreto (…) ” 10)

Esta determinación del primer amor se realizara en el matrimonio, y éste es visto por Kierkegaard como un deber, trataré más adelante este tema. Así como el primer amor es eterno, lo eterno en el matrimonio es posible en la medida que permanezca en lo primero y esto es lo que permanece frente al devenir. El matrimonio es síntesis porque retoma todo lo previo al él y lo consolida, retoma todo lo erótico y lo pone en el horizonte de la responsabilidad.

El deber es lo universal, lo general. Esta dualidad de lo universal y lo general se expresa de esta manera, ya que el deber es parte de la elección del sí mismo. Tal como el individuo que ha escogido lo real y lo ideal, lo real incluye la situación concreta, de esta forma, el hombre se hace universal en lo habitual de cada día; asimismo, el deber se hace universal en la medida que cumpla con los deberes de cada día, de lo concreto, de las acciones, de lo habitual.

Kierkegaard expresa el matrimonio como un deber, pero este deber no es algo que se impone desde el exterior, sino que viene de la mano de la elección ética de la vida, es parte de la existencia y se muestra como una exigencia propia. El hombre se casa por convicción propia y no como una imposición, los amantes eligen el matrimonio, por que su amor es un devenir, y el matrimonio da estabilidad a la vida en pareja, o bien para efecto de nuestro tiempo se requiere de una vida en pareja de vivir “juntos”, para acompañarse, construir y reafirmarse en su elección, constantemente.

El matrimonio aporta realidad a la existencia, porque pone al Yo en relación con otro en un intento de ser dos, y ser cada uno, ser individuo al mismo tiempo. El matrimonio, dirá Kierkegaard, forma carácter en los hombres, ya que se establece una relación de intercambio que forma la personalidad de los amantes, “ … 11) Representa una ofensa para el enamoramiento no querer la intervención del matrimonio… ” ya que éste forma a los amantes y potencia sus capacidades para amar, potencia todo lo erótico ya que en el matrimonio, insisto, no se pierde lo eròtico que se rescata de la estética, la pasión, el goce, el placer de los amantes.

Carta al autor de los papeles de “B” 12) :

Apreciado Ético, quiero decirte que realmente me has conmovido con tu forma de entender la existencia, tanto la existencia inmediata (Estética), como la existencia que deviene (Ética), quisiera poder responder como alguien que se identifica con la ética, pero de alguna manera parece que estoy determinado hacia la estética, mis acciones en cuanto a lo amoroso han obedecido durante el transcurso de mi vida a lo inmediato, se han sostenido en la superficie y mi yo parece erosionarse en cada problema, ¿crees que pueda justificarme por la época desde la que ahora te escribo? seguro responderás que una justificación de este tipo responde precisamente a la percepción de la vida estética, pero déjame contarte algunos rasgos de mi época que seguro difieren sólo un poco de la tuya.

Vivo en una ciudad mediana en vías de desarrollo, una ciudad marcada por la guerra con problemáticas sociales muy fuertes, desde los países en desarrollo, las personas con poder importan todo tipo de estereotipos que nos venden, regalan e impone en pro del “Libre Comercio”, el amor se ha confundido con el sexo y la industria del sexo nos vende el amor sólo en relación con éste, es por eso que el sexo decayó de lo sagrado a lo banal, se convirtió en algo que se hace sólo por placer y no importa ya el tipo de relación que tengas con la persona en cuestión, la mujer en parte ha logrado emanciparse de la opresión del machismo que marcaba tu época, poco a poco se ha ido liberando de los prejuicios sociales y se ha convertido en un organismo importante para la sociedad, perdiéndose poco a poco la distinción de los sexos, en tu época ponías a la mujer en lo sagrado del hogar y determinabas su importancia por su capacidad de orientar y dar realidad y estabilidad a las relaciones, ponías a la mujer como ese polo a tierra que salvaba al hombre de perderse en la especulación atrayéndolo hacia lo real, la concepción del hombre trata de cambiar también, aunque aún tenemos la carga de ser “Fuertes”, de no poder hacer ciertas cosas como expresar sentimientos y se nos ha cargado también con la imagen del mujeriego, nuestra sociedad nos invita constantemente a ser “Don Juan”, sin ser esto algo malo, la mujer empieza también a tomar este camino ya que parte de la emancipación femenina ha sido poder ocupar el puesto de algunos roles que en tu época no le eran permitidos, la mujer ahora también es una seductora, también puede, y viven, algunas, en el campo de la inmediatez y en una existencia estética al igual que los hombres.

Todo esto que ha pasado en nuestra época tiene muchos puntos favorables en cuanto la condición de vida de las mujeres y su relación con los hombres, con el trabajo y el papel social, pero con el amor, el matrimonio y el hogar ha resultado todo un desastre, la mujer invita al hombre a permanecer en lo inmediato y viceversa, el género humano (Con el fin de no distinguir entre hombre y mujer) tiende a una melancolía insuperable y el nihilismo consume toda relación amorosa, se presenta el género humano frente a sí mismo con una actitud irónica, con un miedo profundo a la continuidad y se han creado ideales de lo infinito que aniquilan la existencia, ¿qué consejo nos darías? seguro dirías que no le queda más remedio al género humano que desesperar, !Desespera! pues humanidad y elígete a ti misma, trata de que tus acciones creen una continuidad consciente en la existencia, busca el deber en ti mismo, y plantea tu reducida existencia como un devenir, seguro tú, ético, utilizarías palabras más elocuentes y mucho más sabias y nos dirías que esa elección que deviene con la desesperación es una constante lucha por permanecer en la elección, las tentaciones de nuestra época son muchas, yo mismo las he sentido y las he probado, yo mismo he caído y por eso no puedo considerarme en un estadio ético, intento elegir en este instante la desesperación con el fin de concretar mi existencia y solidificar mi personalidad y encontrar por fin un momento de realidad.

Quiero decirte que me hubiera gustado haberte leído antes, haber podido encontrarme en tus palabras como lo hago ahora y tal vez así Sophia no hubiera formado parte de mi juego con lo inmediato, como dije al principio, ella encendió una luz que sólo noté cuando logré quitarme los lentes oscuros de lo inmediato; pero como dices, el momento de elegir ya ha pasado, ahora es otro momento y probablemente ya no sean posibles las mismas condiciones; y aunque dices que no es tarde para tomar consciencia posiblemente ya Sophia no pueda amar de nuevo, a quien con una actitud melancólica altruista, esa melancolía que pretende algo mejor para el otro, abandone por momentos estéticos. Navegué sobre las olas con miedo de hundirme en el mar, con miedo de ahogarme porque la época me ha vendido que en la seriedad de un matrimonio en tus términos, se pierde lo bello, lo erótico y lo sensible, sí mi amigo, nuestra época nos invita hacia la superficie y, como dices, es nuestra elección dejarnos arrastrar, quiero decirte que muchos lo hacemos.

Para despedirme te agradezco haber escrito tan impresionantes pasajes de una ética de la acción, de una ética que nos recoge en nosotros mismos para luego poder actuar según un deber autoproclamado por nuestra elección en los diferentes pasajes de nuestra existencia, una ética que expresa lo general y que por medio de la elección consciente elegimos lo particular en lo general, así pues, nos muestra cientos de posibilidades en cuanto al amor, pero sólo podemos elegir algo en particular, ya sea el matrimonio con la persona que se ama, ya sea un trabajo, ya sea una vocación, pero cada una de esas elecciones está marcada por la continuidad y la repetición de esa elección. Por mostrarnos esta posibilidad en la existencia finita y corta de todo hombre, gracias.

Kierkegaard, O lo uno o lo otro. Un fragmento de vida I. Editorial Trotta. 2006.

Kierkegaard, Ética y estética en la formación de la personalidad. Editorial Nova (sin año de publicación).

Kierkegaard, In vino veritas, Editorial Guadarrama. 1965.

Mariano Fazio, Guía del pensamiento de Kierkegaard. Versión en Digital, 2004.

Links que me sirvieron como Lectura de apoyo:

http://www.luventicus.org/articulos/04U001/index.html

http://mariafernandafayanas.blogspot.com/2007/06/s-kierkegaard-de-la-rotacin-de-los.html

http://www.scb-icf.net/nodus/187Kierkegaard.htm

http://rosak.com.ar/psyche/0048.htm

http://www.epdlp.com/escritor.php?id=1891


3)
Tomado de: http://www.arbil.org/(42)dova.htm
4)
Mariano Fazio, Guía del pensamiento de Kierkegaard. Versión en Digital, 2004. Pág 36
5)
Esto lo digo en sentido personal, por las cosas que he vivido y que se acoplan a la forma de existencia estética
7)
Kierkegaard, O lo uno o lo otro, Pág. 100.
8)
Cuando Kierkegaard habla de duda se refiere a la filosofía especulativa que aleja al hombre de la acción y lo mantiene en la esfera del preguntarse por lo que es y no por el hacer.
10) , 11)
Soren Kierkegaard, Diálogos sobre el matrimonio
12)
“B” es el ético que escribe los Diálogos sobre el matrimonio.
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  • Última modificación: 2007/12/11 00:00
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