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<texit info> author=Fernando Castro T. title=Topoanánlisis date bgcolor=transparent </texit>

Topoanálisis

Tengo como hipótesis para desarrollar este trabajo, una idea de topoanálisis que Gaston Bachelard resalta en el texto titulado “La poética del espacio”; como verán, en este texto la idea no es simplemente hablar de un análisis del espacio sino, yendo más allá del simple análisis geométrico poder definir, de acuerdo a las diferentes definiciones que podamos encontrar de espacio feliz, qué sería el espacio objetivo del topoanálisis; pero entonces nos preguntaremos ¿qué es un espacio feliz? , pues bien, espacio feliz sería a grandes rasgos el lugar donde nuestra alma encuentra dónde recogerse, acurrucarse y ensoñar, despertar la sensibilidad infinita del sueño y sus posibilidades, o recordar sin melancolía sino con recogimiento, el pasado que nos hace recorrer espacios que añoramos, espacios con los cuales podríamos crear poesía si tuviéramos la capacidad de convertir nuestra alegría en palabras, con el fin de comunicar a otros nuestras imágenes sobre diferentes espacios.

Son temas de este texto la casa, pero no la simple casa de cuatro paredes grises sino la casa de la ensoñación, el lugar que representa la necesidad de rescatar la intimidad para el desarrollo onírico del ser humano. Es tema también importante para entender el concepto de topoanálisis, el responder qué es una imagen poética, cuál es el espacio de la imagen y cuál es el espacio que crea la imagen; para esto, tengo como hipótesis, que la imagen poética al salir del sujeto y al retumbar en algún interlocutor crea a su vez su espacio, y el espacio creado en el sujeto y el sujeto interlocutor, crean una relación debido al retumbo de la imagen poética. Es objeto del tipo de topoanálisis estudiar también la comunicabilidad de la imagen poética respecto al espacio donde lo seres recurrimos para recogernos con nuestra alma y abandonarnos en la ensoñación.

Así pues para llegar a una definición de Topoanálisis, haré un pequeño recorrido por las siguientes ideas:

  1. La casa onírica. 1).
  2. El espacio de la Imagen y la ensoñación
  3. El topoanálisis y el retumbo

Me parece importante definir y encontrar en Bachelard el sentido completo de la casa onírica, y mostrar en ésta cómo se recogen cada uno de los aspectos de diferentes imágenes poéticas como lo son: la concha, la choza, el nido entre otras; como consecuencia abordar el problema del espacio poético en cuanto a su generación y en cuando al lugar donde se ubican las imágenes. Para finalizar, debo hacer énfasis en el concepto de topoanálisis y la relación que Bachelard muestra con el concepto de retumbo, el cual no es objeto de definición en esta introducción pero será uno de los hilos conectores para el análisis del espacio poético.

Para tratar la casa onírica, hay que hablar de lo que Gaston Bachelard llama el espacio feliz, es decir, que esta casa está dentro de este espacio que forma parte y que no es una parte cualquiera, ya que debe entenderse la casa como el espacio primero donde el hombre desarrolla el concepto de habitar, no sólo los espacios materiales, sino también, los espacios que nuestra imaginación crea gracias a las imágenes que tenemos/recogemos de la morada primera, que es nuestra alma donde se refugian nuestros recuerdos.

La casa se concibe entonces como espacio poético, captado por la imaginación; deben estudiarse entonces, no sólo, las descripciones objetivas o subjetivas [Impresiones], sino la casa como un bien estar que se capta en relación con nuestras ensoñaciones de los espacios habitados; recuerdos de imágenes o imaginaciones donde el hombre busca una morada segura, donde puede desenvolver el sueño y el ensueño y recorrer los espacios imaginables; el sentido de la casa, el sótano y la guardilla representan la necesidad de rescatar la intimidad para el ensueño.

Esta filosofía poética-literaria en el estudio de la casa, puede considerarse [En palabras de Bachelard] como una metafísica primera, en el sentido en que estudia el momento en que el hombre es arrojado a su primera morada (concha) donde comienza el habitar, se despiertan imágenes que luego con el recuerdo de la primera morada (choza) se evoca por medio de la imaginación el espacio perfecto para la realización poética, para el habitar con el ensueño los espacios íntimos, recoger el concepto de albergue, de espacio, de seguridad para poder luego recorrer los caminos y la exterioridad.

¿Qué es la casa onírica entonces? es pues la casa donde el alma se recoge para que la imaginación se despliegue y la ensoñación poética se haga realidad en nuestras mentes, es importante tener en cuenta que el espacio de la casa onírica es nuestra alma, es una casa independiente, a las demás casas que nuestra mente percibe ya sea como deseo o como recuerdo del pasado.

Tipos de casas, según Bachelard:

Casa infancia: es la casa donde recogemos todos los recuerdos, recuerdos casi borrosos e irreconocibles, algunas veces parece como si no hubiera sido vivido por nosotros, estos recuerdos llegan en forma de ecos del pasado. El pasado cobra aquí vital importancia porque aunque no forme parte directa de nuestros ensueños, son las imágenes del pasado las que retumban 2) y toman fuerza a la hora de crear la casa del futuro, son los espacios que recordamos de la casa de infancia las que dan rienda suelta a la imaginación y encuentran refugio en la casa onírica.

Casa Soñada: es la casa del futuro, donde deseamos habitar, es la casa donde queremos realizar nuestros sueños, pero no es la casa donde soñamos.

Casa Onírica: es la casa de la ensoñación, es el lugar, el espacio, puede ser una pequeña celda (unidad mínima donde podemos alojar nuestra alma para que ésta sueñe), donde podemos disponernos a la ensoñación, es la casa de la ensoñación, es a su vez imaginada y es independiente de la casa del pasado (infancia) y de la casa futura. Ésta es una casa soñada que no se realiza, es el lugar donde están ubicadas nuestras imaginaciones, es la casa donde se ancla la casa del pasado, y se dispone la casa futura, se pone en juego la realidad con la ensoñación y se discute en ella lo irreal versus lo real.

Nos preguntamos entonces: ¿Cómo habitamos un lugar? Lo revestimos con significantes, de ese modo lo hacemos reconocible, familiar…Habitar un lugar significa poder “usarlo”, poder “estar” en él, esto implica tomar una posición subjetiva para que dicho lugar viva en nuestra intimidad. La casa onírica es ese lugar que se crea por medio de la imaginación, utilizando los recuerdos que resuenan en nuestra alma de los lugares que hemos habitado en el pasado; tenemos el recuerdo de la casa de la infancia donde nos divertíamos en los rincones, nos escondíamos en los armarios, nos encontrábamos con el cielo en la guardilla y desaparecíamos bajo la tierra en el sótano, ahora cuando la casa de la infancia no queda más que en el recuerdo lejano casi borroso, la imaginación utiliza y crea para nosotros un lugar donde reposa nuestra alma, que habitamos solitarios y felices, porque es el lugar donde se recoge y descansa nuestra alma para crear ansiosa nuevas ensoñaciones; el habitar de la casa onírica se hace por medio de la imaginación, de las exageraciones o disminuciones que se le hagan a cada uno de esos espacios que ya no podemos recorrer objetivamente, pero que por medio de nuestra subjetividad recorremos de nuevo con los ojos de un chiquillo que ha recobrado un juguete perdido. El recuerdo de la morada de infancia, el reencuentro que hacemos con el pasado cuando recreamos las imágenes difusas que tenemos de los lugares mencionados anteriormente dan a nuestra alma la posibilidad de encontrar un lugar que habitamos seguros y confiados, un lugar donde protegemos nuestros sueños e ilusiones, imaginamos lugares en los cuales podamos sentirnos protegidos, usamos y estamos en nuestras ensoñaciones porque nuestra alma se siente segura.

“Si no hubiera habido un centro compacto de sueños de reposo en la casa natal, las circunstancias, tan distintas, que rodean la verdadera vida, hubieran embrollado los recuerdos. Excepto algunas medallas con la efigie de nuestros antecesores, nuestra memoria infantil no contiene más que monedas gastadas. Es en el plano del ensueño, y no en el plano de los hechos donde la infancia sigue en nosotros viva y poéticamente útil. Por esta infancia permanentemente conservamos la poesía del pasado. Habitar oníricamente la casa natal, es más que habitarla por el recuerdo, es vivir en la casa desaparecida como lo habíamos soñado.” 3)

“La Poética del Espacio” nos invita a realizar lo que él denomina un “topoanálisis”; es decir, a estudiar los lugares de nuestra vida íntima, los espacios de nuestras soledades; nos preguntamos entonces, cuál es el espacio de la imagen, su papel con la ensoñación y la función de habitar los espacios que recorremos; vimos anteriormente que la casa onírica es el lugar de la ensoñación, pero la casa onírica en sí no es un lugar físico, es un espacio habitado por medio de nuestra imaginación, gracias a las imágenes que resuenan de nuestro pasado, imágenes que retumban en nosotros gracias a otras personas, películas, vídeos, fotografías, o creaciones de ensoñación que nos ubican en lugares que simplemente creamos o hemos escuchado.

Con respecto a la imagen poética de la que estamos hablando aquí debo aclarar: “ La imagen poética nos da acceso a una realidad escindida de lo “irreal”, a un territorio hasta ahora velado a los sentidos del hombre que permanecen ocultos por el constante desafío a los que están sometidos; que trasciende los límites desmedidos de la realidad rebasando normas y convenciones lingüísticas en un esfuerzo por desvelar un lugar originario donde los “ecos del pasado” y las “primitivas palabras” encuentran un nuevo sentir que vaga en la infinitud del nuevo mundo. ” . 4) La imagen poética forma parte del mundo y a la vez crea un mundo infinito lleno de subjetividad, que puede llamarse ahora el espacio feliz.

La imagen poética se refugia entonces en el espacio onírico y a la vez es creadora de dicho espacio; para nuestro caso, la casa onírica es el lugar escogido donde ubicamos la imaginación poética para que la ensoñación pueda surgir libre, para crear nuevos y vastos universos de ensoñaciones que se desbordan de los lugares que habitamos, eliminando limites, dejándonos un universo abierto que recorremos por medio de la imaginación.

Pero también la imagen poética tiene repercusiones en la realidad; la poesía es un ejemplo claro de cuando las imágenes poéticas se intentan materializar en un lenguaje para intentar ser comunicadas a otras, esta imagen no puede estar llena de descripciones, sólo de someros y delicados datos que se encargan de causar que esta imagen poética retumbe en el alma de quien observa la imagen, imagen que sale de lo profundo de nuestro ser -recogido en la morada onírica, que habita el rincón, la concha o la choza-.

¿Dónde más ubicar el producto de la imaginación que en el lugar mismo donde se produce la ensoñación, la lectura de una poesía? El observar una pintura con ayuda de la imaginación nos transporta a lugares creativos donde la imagen toma posesión completa del espacio, pero no toda imagen causa una impresión tal al alma que ésta se disponga a imaginar, sólo la imagen poética es capaz de de tal cosa, y para ello debe tener la propiedad de retumbar, es así pues, que sólo es imagen poética aquella que retumbe en los corazones de quienes intentan observarla, se comunique directamente con el alma y despierte la ensoñación, eso es lo que se requiere para que la imagen poética, es decir, la condición que determina la existencia de la imagen poética,Retumbe.

La imagen poética, y más específicamente, las imágenes del espacio tienen relación directa con la manera que habitamos los mismos, pero ¿qué es realmente Habitar un espacio? Heidegger nos dice que al habitar se llega directamente por medio del construir. “Éste, el construir, tiene a aquél, el habitar como meta”5), El filosofo mencionado nos aclara que no cualquier cosa construida es la que habitamos, y tenemos que preguntarnos qué es lo que Habitamos en términos de la ensoñación poética, para Bachelard sería el espacio feliz, y el espacio feliz lo habitamos y lo construimos nosotros mismos por medio de la imaginación, los recuerdos y/o las imágenes poéticas que tienen como lugar nuestra alma.

Nuestra alma es uno de los lugares de las imágenes poéticas, es ella la que define nuestra función de habitar por medio de la forma como percibimos los diferentes lugares (topos) que recorren nuestra realidad objetiva, la realidad tiende a mezclarse con la subjetividad por medio del lenguaje 6), me atrevo a decir que es éste el lugar de las imágenes en la objetividad, el lenguaje y la poesía misma 7), se comporta como un espacio para las imágenes, en este momento aparece ante nosotros una dialéctica entre el espacio de la imagen y la imagen del espacio; la primera ya la he mencionado como la imaginación (la casa onírica), y como el lenguaje; el segundo se ha mencionado como las imágenes de los espacios que son utilizados por nuestra imaginación para crear espacios oníricos donde el alma se dispone hacia la ensoñación.

“El poeta percibe en la imagen poética la fundamentación de su existencia: la realidad supuestamente conocida deja de ser la medida de un mundo de trascendencia que ahora descubre, que ahora acontece ante su mirada de un modo simple y espontáneo que revive gracias a la imprecisión del lenguaje. La imagen poética no es un simple correlato de la realidad; en su vivacidad, en las distintas apreciaciones existenciarias en la que nos sumerge, la apariencia del mundo deja de ser el objeto acerca del cual el hombre puede justificar su existencia.” 8)

Topología: si bien hablar de topología no se reduce a la simple idea de “análisis del espacio” en el sentido geométrico, el Análisis topológico de Bachelard se relaciona con la ubicación, o más bien, con el Análisis del espacio donde la imaginación ubica las imágenes poéticas y se pregunta por el espacio, y se precisa mucho más cuando se dice que el topoanálisis es el Análisis del alma humana respecto al espacio a partir de las imágenes del espacio.

La Topología es una disciplina Matemática que estudia las propiedades de los espacios topológicos y las funciones continuas. La Topología se interesa por conceptos como proximidad, número de agujeros, el tipo de consistencia (o textura) que presenta un objeto, comparar objetos y clasificar, entre otros, múltiples atributos donde destacan conectividad, compacidad, metricidad, etcétera. 9)

Ubico aquí estas definiciones de topología, porque antes de hablar del Topoanálisis de la fenomenología Bachelardiana es necesario hacer la distinción del objeto de análisis que hace este tipo de topología; si bien en la definición anterior de esta ciencia, encontramos que se encarga no precisamente de conceptos geométricos sino de propiedades de los lugares que estudia; que de alguna manera es el análisis realizado por el fenomenólogo respecto a los lugares felices; lugares felices que son propiamente el objeto de estudio del topoanálisis Bachelardiano, espacios como la casa onírica y no la casa de la infancia, ni la casa futura, aunque se interesa por las imágenes que de estas casas utiliza la imaginación para la creación de los lugares donde podemos disponernos a la ensoñación, he ahí entonces otro objeto de análisis, que más bien puede ser una definición repetitiva o tautológica, el topoanálisis se encarga del estudio de los lugares donde nuestra alma puede ensoñar libremente.

Nos dice Bachelard que nuestro inconsciente está alojado, “Nuestra alma es una morada”, así pues, que al analizar las moradas que soñamos, estamos entendiendo el habitar, el morar nuestra propia alma, de esta manera el topoanálisis sería el estudio de la forma como habitamos nuestra propia alma, en relación con los lugares donde ésta puede recogerse gracias a nuestra imaginación; si nuestra alma es una morada, de alguna manera habitamos nuestra alma, y ésta a su vez habita los lugares que recreamos en nuestra imaginación para ella, gracias a los recuerdos de lugares distantes que de alguna manera nos hacen felices.

Existen o existieron ciertos lugares de los cuales se conserva la esencia de su existir en nuestra alma, dejaron una especie de marca que nuestra imaginación utiliza para recrear lugares, que nuestra vida íntima habitó en alguna ocasión y que ahora hacen parte de un pasado que se compone de imágenes que retumban en nuestro corazón y son materia prima para la creación de espacios íntimos subjetivos, o que se utilizan para la objetivación por medio del lenguaje en poesías, que es una expresión del alma. El poeta recrea las imágenes que retumban de un pasado en su alma y las plasma para que otras personas podamos con ellas conquistar nuevos horizontes con nuestra imaginación, lo que recibimos con el retumbo no es una simple imagen, sino la esencia y las sensaciones que las imágenes representan; las imágenes que retumban no están llenas de descripciones, sino de ideas que nos transmiten la intensidad de una imagen poética, en el caso del habitar, la imagen que retumba nos muestra la esencia del verbo habitar, y de esta manera aprendemos sobre ese concepto, así pues, el topoanálisis se encarga de estudiar los espacios que retumban, se pregunta por la forma, el lugar, el tamaño, el color, sólo porque de alguna manera estas propiedades de las imágenes y de los lugares crean impresiones que son usadas por la imaginación poética, en el estudio fenomenológico, el espacio habitado trasciende el espacio geométrico.

En los rincones profundos de nuestro subconsciente, habitamos nuestra alma como un espacio feliz, este espacio es un adentro y un afuera, donde cualquier geometría desaparece entre los “descuartizamientos que hace la imaginación” al espacio y a cualquier intento de descubrir las intrincaciones del lugar del alma por medios matemáticos, es por ello que se hace necesario un análisis que dé paso a la dialéctica del adentro y del afuera, del universo y la casa, de la casa y el morar el alma; en últimas, es una exigencia del ser mismo habitarlo y a la vez salir de la habitación del ser para poder conocerlo; nuestra alma se desplaza del adentro al afuera con la facilidad que la imaginación lo permita, en la dialéctica del alma como morada y como sujeto que mora los lugares oníricos como la casa en función de la ensoñación poética; esta dialéctica hace, como dice Bachelard, que el ser en sí mismo parezca una espiral, que se recorre en diferentes sentidos; de esta manera el ser está adentro y afuera en todo momento, y la ensoñación es para el alma esa posibilidad de recorrer los lugares sin la problemática de una geometría que lo restrinja en la problemática de lo finito; la imaginación poética se extiende hasta la infinitud, pero también puede recogerse en los espacios más íntimos y pequeños posibles, todo con el fin de recoger el alma y despertar la mejor actitud para la creación poética.

Bachelard, Gaston, La poétique de l’espace, París, PUF, 1957 (versión española de Ernestina de Champourcin: La poética del espacio, México, Fondo de Cultura Económica, 2000).


1)
El espacio de la ensoñación
2)
Definición inicial de Retumbo , se dice que las imágenes poéticas deben compartirse entre el poeta y el receptor, el escucha debe sentir, imaginar aquello de lo que el poeta este hablando y no sólo sentirlo e imaginarlo sino hacerlo propio y luego crear a partir de ello, en este sentido la imagen poética debería hacernos despertar nuestra imaginación, debería retumbar en nuestros corazones de manera que podamos participar activamente de la imagen que se nos presente. El retumbo es entonces la sensación de participación que se genera entre hablante y escucha, es cuando la imagen poética se comparte con alguien diferente a quien la crea, a quien la ensueña, esta imagen logra aparecer en el corazón de otras personas diferentes al poeta.
3)
Gastón Bachelard, Ob. Cit. Capítulo 1, La casa, del sótano a la guardilla…
5)
Martín Heidegger, Construir, Habitar, Pensar
6)
Introduzco aquí el concepto de lenguaje, porque por medio de él se transmiten las imágenes poéticas y tiene cabida el concepto de retumbo; además, estamos tratando la filosofía poética, la poesía es una representación del alma de los poetas, es la objetivación de las imágenes poéticas que se intentan comunicar, porque de alguna manera -aunque la felicidad y el silencio cuando habitamos un espacio como el bosque o la choza, en la soledad de nuestra alma y la seguridad, el recogimiento de la misma- el ser intenta luego comunicar esas sensaciones a otras personas; y para esto, el lenguaje juega un papel muy importante
7)
Pueden ser también representaciones artísticas como la pintura, la escultura, la musica, en sí las artes, pueden ser representaciones poéticas.
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  • Última modificación: 2007/06/09 00:00
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